Se cree que los celtas debían
haber contado el paso del tiempo por noches y no días, y fijar
los cumpleaños, los años nuevos, y la luna nueva y con
una medida de cálculo basada en las diferentes noches.
Para ellos
la luna era el punto de medida de sus meses y años, así
como también sus "edades" (saeculi) de treinta años.
Los Druidas denominaban los meses según el nombre del
árbol que florecía o fructificaba en la época correspondiente.