%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%>
![]() |
|
|
|
FETICHES En África la enfermedad y la muerte pueden ser imputadas a causas sobrenaturales. Los objetos de arte, junto a las técnicas mágicas y rituales se utilizan para combatir el infortunio. La expresión “fetiche”, proviene del portugués y mucho tiempo antes entre los marineros y los comerciantes se utilizaba para nombrar los objetos y figuras tallados. En portugués el término feitico (“un objeto fabricado mediante artes mágicas por un mago o feiticeiro) tiene un significado más bien neutro, en el sentido de “artículo de magia” o “amuleto”. Su traslado a las culturas “primitivas”, salvajes y sobre todo a las culturas africanas amplió su significado, aunque de una manera específica. Algunos etnólogos e historiadores de la religión lo vieron como la síntesis de la etapa más antigua de la religiosidad en el hombre; los objetos que contenían un espíritu, constituían según esta forma de entenderlo el núcleo de la “creencia en los fetiches” (o “fetichismo”). En 1760, el historiador francés publicó: “Los negros de la costa occidental de África (...) tienen como objeto de su adoración determinados dioses, que los europeos denominan fetiches (...). Estos fetiches divinos no son más que objetos vulgares y mundanos, que una nación o alguien elige arbitrariamente y permite que los sacerdotes lo consagren; se trata de un árbol, una montaña, un mar, un trozo de madera, la cola de un león, un guijarro, una concha, sal, un pez, una planta, una flor, un animal de un determinado género como una vaca, una cabra, un elefante, una oveja; en realidad todo lo que uno pueda imaginar. Todos ellos son dioses para los negros, que les dedican un estricto y sagrado culto, juran en su nombre, les presentan ofrendas, los llevan en procesión (siempre que sea posible), los glorifican y acuden a ellos en busca de consejo (...)”. Según De Brosses y posteriormente otros, “el negro” en su concepción no separa el espíritu (o sí lo hace es muy raro) del objeto en sí mismo; para él ambos forman un todo, el “fetiche”. Se pensó que la base para la adoración religiosa de estos objetos sagrados descansaba sobre la convicción de que todo lo que no habían visto antes provocaba temor y susto en el alma de este “hombre primitivo”, que no era capaz de distinguir racionalmente entre causa y efecto, y por lo tanto consideraba determinados objetos como los poderes causantes, los conjuraba y les traía ofrendas. Los pueblos colonizados como los africanos tenían fama de “tontos y fetichistas amorales”, que rezaban a árboles, animales y piedras. Exploradores, así como misioneros y colonizadores, que en el mejor de los casos tenían una impresión superficial de las culturas africanas, adoptaron también la expresión por su indeterminación. Así, el término “fetichismo” se colocó en el mimo saco que brujería y superstición, y se utilizó sin criterio para cualquier objeto que pareciera tener alguna relación con concepciones y prácticas mágicas o de culto, ya fuera la escultura de un héroe cultural como de una insignia monárquica, la estatua de un antepasado o un utensilio para la adivinación. De la misma manera los “indígenas” también fueron “fetichizados”; se hablaba de “chozas de fetiches”, “servicios de fetiches”, “sacerdotes de fetiches”, “ceremonias de fetiches”, “gentes de fetiches”, “fetiches protectores” y muchos términos similares. La “historia de los fetiches” fue malentendida por las civilizaciones occidentales; en la bibliografía etnológica y teológica más reciente el término ha sido oportunamente omitido. Entre los objetos más conocidos, catalogados por los europeos como “fetiche” está los nkisi (“fetiches de agujas”), extendidos sobre todo en la costa de Loango y el Congo, así como un gran número de objetos y figuras de los fon, en el sur del actual Benín. Entre la población de esta última región es típica la creencia en el vudú, fuerzas secretas que guían los acontecimientos del mundo y los asuntos de los hombres. Su fuerza reside en las “figuras vigías” (bocios) que ofrecen apoyo a los hombres, les dan vitalidad y que pueden producir cambios. No obstante no son representaciones o símbolos de los “dioses” (vudú); simplemente se encuentran en estrecha relación con ellos, son lugares de concentración de su fuerza y de esta manera un componente elemental de la forma de entender la vida y la naturaleza. Prometen curación y ayuda en caso de necesidad, ofrecen esperanza de ver cumplidos los deseos. Así pues participan en la solución de problemas graves, son objetos de esperanza y optimismo (como los santos de las poblaciones de los países europeos). Estos objetos se conocen con el nombre de "fetiches" (amuletos). La escultura u objeto de arte suele ir acompañada por materiales diversos: cangrejos, huesos de animales y cuernos, dientes, plumas, partes de aves, telas, botones y trozos de metales. Este conglomerado de objetos extraños tiene un importante valor simbólico para sus propietarios y según su creencia, influyen en su destino. LOS FETICHES Y LA MAGIA – Del libro de Urantia. EL CONCEPTO del espíritu que penetra en un objeto inanimado, un animal o un ser humano, es una creencia muy antigua y honorable, que prevaleció desde el comienzo de la evolución de la religión. Esta doctrina de la posesión por los espíritus no es más ni menos que fetichismo. El salvaje no necesariamente adora al fetiche; adora con mucha lógica y reverencia al espíritu que reside en el fetiche. Al principio el espíritu de un fetiche se consideraba ser el fantasma de un hombre muerto. Más adelante, se suponía que residían en los fetiches los espíritus más elevados. Así el culto de los fetiches finalmente incorporó todas las ideas primitivas de los fantasmas, las almas, los espíritus y la posesión demoníaca. Creación y uso de los fetiches
|
|
|
|
|
Inicio /
Directorio /
H&O /
Numerología /
ProfesionalCard /
Recomendados /
Guía de Profesionales /
Refranes /
Relaciones Foros / Terapias Alternativas / Tiendas esotéricas / Mensajes PPT / Melodias Móviles Anuncios / Más Oráculos / Envios de Fotos a tu móvil / Tarot y Runas / Biorritmo / A divertirse / Postales |
|
|
Barcelona - 902 888 331 - Ciencias Eternas ® 2003- |
|