<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> Introduccion a los objetos protectores- 1



Indice Protectores



Introducción I
Introducción II
Amuletos
Talismánes I
Talismánes II
Cuentas y Abalorios
Tótem
Fetiches


Correspondencia
Materiales
Espíritus
La Luna
Fabricar Amuleto
T. Alfabético
T. Abracadabra
T. Numerológico


Consulte la Guía:
- forma vegetal.
- forma animal.
- forma humana.
- símbolos / objetos.


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 LOS PROTECTORES I




Desde el comienzo de los tiempos el hombre ha buscado protegerse de los ataques de la naturaleza a la que veía, no solamente como la proveedora de alimento para sí y su especie sino también como violenta y devastadora de la misma. Esta necesidad de protegerse ha sido siempre una constante en la historia del hombre, posiblemente porque no le han faltado motivos que han puesto a prueba su fragilidad.

Así, el conjuro primitivo, fue el amuleto, el talismán, la imagen... No todos los dioses buenos se encontraban tan próximos al hombre, que a éste le fuera posible acogerse a su amparo a todas horas. El sol se alzaba muy lejos, y desaparecía con frecuencia; la luna se elevaba muy allá, y escapaba a los brillos del crepúsculo; sólo los elementos de la naturaleza como una piedra privilegiada jamás se desplazaba de su sitio, y el hombre tenía que ir a muchos sitios... Le era necesario llevar los buenos dioses sobre sí, para que no le abandonasen nunca, y aminoró el tamaño de las piedras que guardaban su refugio para colgarlas al cuello, y reprodujo en imágenes cada vez más sencillas y "factibles" todos los dioses inaccesibles y todos los que de pronto, en cualquier ocasión determinada de peligro para él, pudieran estar lejos de su alcance.

Los antiguos egipcios usaban amuletos en forma de collar. Entre los griegos estos objetos recibían el nombre de "phylaktérion". Los amuletos judíos consistian en tiras de pergamino que contenían pasajes de la Ley, eran empleados por la Escuela Farisaica como símbolos de piedad, pero también se usaban para protegerse de los malos espíritus o alejar la desgracia.

El uso de amuletos pasó a la Iglesia cristiana con la inscripción de "ichthys" (en griego pez), nombre que contenía las iniciales correspondientes a las palabras griegas de Jesucristo, Hijo de Dios, El Salvador. Los gnósticos usaban "piedras abraxas", gemas que llevaban inscrita esta palabra griega.

Los amuletos se convirtieron en un objeto tan común entre los cristianos que, en el siglo IV, se prohibió al clero su fabricación o uso, bajo pena de quedar privados de sus órdenes sagradas.

Por ello que desde el comienzo de la humanidad hasta nuestros días, los amuletos de una manera u otra nos han acompañado y hacen que la vida nos sea un poco más fácil. A través de un objeto protector ya sea amuleto, mascota, fetiche o talismán, se construye un sistema de defensa ante un medio temible y hostil. Para conjurar la mala suerte y atraer la buena fortuan se hace uso de los denominados "guardianes del cuerpo" tanto personales (particulares), antiguos o históricos y modernos o activos.

Copias exactas de estos amuletos han acompañado a muchísima gente durante siglos. Forman parte de cuentos fantásticos e increíbles y hoy en día son leyendas propias.
La mayoría de los museos reconocidos mundialmente, tienen entre sus posesiones algún original de estos amuletos entre sus piezas mas preciadas, a los que dedican hoy en día un estudio muy especial.

Obviamente, el aspecto positivo de tener un amuleto es su influencia sobre nuestro subconsciente. Solamente teniendo fe en sus posibilidades podemos obtener los resultados esperados.

En los tiempos actuales altamente tecnificados donde la razón y la ciencia gobiernan el planeta, aún perduran las supersticiones y las tradiciones milenarias. Los poderes mágicos atribuidos a estos objetos legendarios siguen teniéndose en cuenta. Estando así muy presentes en las vidas de muchas personas, los Objetos Guardianes o Protectores.

Sin embargo, hay algunos amuletos y talismanes que por el motivo que sea, han comprobado ser, realmente, verdaderos elementos protectores y benefactores de buena suerte y abundancia.

Esto último, es más importante que, por ejemplo, el material con el cual están hechos, aunque a veces, ciertos materiales tienen propiedades especificas con las cuales facilitan y potencian la acción de los amuletos y talismanes.

La voz latina de la expresión "factitius" sólo significaba lo "hecho a mano"; los fabricantes de hechizos se llamaban antaño "feiticeros". Más tarde se llamó "hechizo" todo lo que causaba efecto mágico, y el nombre de hechicero pasó al brujo.

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