| El alfabeto Rúnico, llamado también
Futhark, palabra compuesta por las primeras letras del abecedario,
se puede clasificar en Germánico, Antiguo inglés,
Antiguo noruego y el Gótico. Nosotros tomaremos para nuestra
consideración el Germánico. El Futhark tiene más
de 500 años antes de Cristo. y representa el saber de los
pueblos del norte de Europa, en cada región toma características
particulares por las cuales hay cuatro versiones.
Las runas constituyen el alfabeto primitivo de los pueblos de
origen germánico. Su utilización fue extendiéndose
hacia el norte y el oeste, hasta llegar a la península
escandinava y a los pueblos sajones.
Los caracteres rúnicos han estado asociados siempre a
cuestiones mágicas y místicas. La palabra runa ha
generado mucha especulación; el vocablo gótico runa
puede traducir el latino misterium "misterio, secreto".
La antigua palabra inglesa rún significa "misterio;
consejo; palabra". Probablemente la palabra runa tenga la
misma etimología que la palabra alemana raunen, que quiere
decir "adivinar". Las runas trasmiten, por consiguiente,
un mensaje secreto. Nos remiten también a ciertos poemas
eddicos que enumeran las cualidades mágicas de las "poderosas"
runas. Cada signo rúnico tendría su propia cualidad.
También se recuerda que aquellos que saben grabar las runas
gozan de un prestigio muy especial: son los sabios y temibles
"maestros de las runas". La razón por la que
las runas han estado asociadas siempre a los secretos y misterios
es un misterio en sí mismo.
Una teoría sobre la unión de las runas y lo esotérico
afirma que los poderes místicos investían al que
podía recitar correctamente el abecedario.
Fue Odín el descubridor de las Runas, mientras llevaba
a cabo un ritual de autosacrificio. Rajándose primero el
cuerpo con la punta de su lanza y acto seguido se ató a
Yggdrasill. Durante nueve días rehusó comer y beber.
Finalmente fue capaz de adentrarse en las mismísimas entrañas
del ser, donde vislumbró los caracteres rúnicos.
Con un grito llegó hasta abajo y se apoderó de ellos.
El esfuerzo fue tan enorme que la deidad se desmayó, pero
atrapó las Runas y ellas fueron su legado para el presente.
Las runas aparecen en la Profecía de Vala como instrumento
dejado por Odín para las generaciones futuras. En ellas,
está impresa la historia de Escandinava, del norte de Europa,
de los dioses celtas de Gran Bretaña, de los etruscos de
la Italia arcaica y, de alguna manera, de todos los otros dioses
primitivos del resto del mundo. Nueve días y nueve noches
pendió Odín del árbol del mundo, el fresno
Ygdrasil. La aparición de las runas se debe a este autosacrificio,
ya que vinieron en su ayuda para que el creador de los dioses
no muriera.
La leyenda del origen vegetal de Odín, hombre-planta que
desde ese reino entiende lo inmutable (las piedras), nos da la
idea de la profundidad de los conceptos rúnicos. Uniendo
los tres elementos (planta, raíz, tronco y copa), podemos
ver el ciclo de nacimiento, vida y muerte terrestre.
Odín viaja del Asgard al Midgard, desciende de su condición
divina para rescatar las enseñanzas de las runas que se
desprenderán de las piedras en forma de mágicos
signos. Cada signo estará relacionado con una planta, un
sonido, un planeta y un símbolo. La soledad de Odín
fue absoluta; su cuerpo desafió al tiempo, pues nueve días
pasaron para que se manifestara el resultado. Numero mágico,
tres por tres, tres son las runas que potencian la tríada
de las nornas.
Odín, protector de las artes y la cultura, tenía
el poder de adivinar el futuro, de volar por los aires y cambiar
de forma a voluntad. Los pueblos de Suecia, Noruega y Dinamarca
le rindieron culto durante siglos y los vikingos se encargaron
de difundirlo por otras tierras más lejanas.
Entre los seguidores de Odín, se hallaban gran número
de hechiceros, magos y adivinos, quienes utilizaban el método
de la magia ninica con gran asiduidad. Lo hacían de acuerdo
al Havamal, una Saga ritual supuestamente dictada por Odín,
que revelaba los secretos de cada uno de los símbolos.
Etimología
La palabra runa, deriva del antiguo vocablo germano runa, que
significa susurrar, o secreto. A su vez, también deriva
de runar, que significa símbolo mágico. De acuerdo
a esta etimología, podríamos decir que las runas
son secretos ocultos, susurrados y, por este motivo, a su conjunto
se lo llama el alfabeto mágico. |